Un legado artístico que invita a reflexionar sobre las ciudades
Mobility City lamenta el fallecimiento de Miquel Navarro, escultor, pintor y grabador valenciano considerado una de las figuras destacadas del arte contemporáneo español. Nacido en Mislata en 1945, el artista ha fallecido el 1 de noviembre de 2026, a los 81 años, dejando un importante legado creativo que ha trascendido los espacios expositivos para integrarse también en el paisaje urbano.
Formado en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, Navarro inició su trayectoria artística vinculado a la pintura, aunque desde principios de los años setenta centró buena parte de su trabajo en la escultura. A través de materiales como el barro, el hierro, el zinc y el aluminio, desarrolló un lenguaje propio en el que las formas geométricas, las construcciones arquitectónicas y las referencias al territorio se combinan para crear universos urbanos.
Su reconocimiento internacional se consolidó con su participación en la exposición New Images from Spain, celebrada en el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York en 1980. En 1986 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas y, posteriormente, obtuvo otros reconocimientos, entre ellos el Premio Internacional Julio González en 2008. Su obra forma parte de las colecciones de instituciones de referencia como el Museo Reina Sofía, el Centre Pompidou de París y el IVAM de Valencia.
«Ciudades a escala humana», una invitación a descubrir su universo creativo
La obra de Miquel Navarro tiene presencia en Mobility City a través de la exposición «Ciudades a escala humana», que continúa abierta al público. La muestra permite acercarse a una de las líneas fundamentales de su trayectoria: la representación de la ciudad como un paisaje escultórico formado por múltiples elementos que, aunque poseen identidad propia, adquieren un significado conjunto al relacionarse entre sí.
Las ciudades de Navarro se construyen mediante pequeñas piezas que evocan edificios, torres, fábricas, calles, plazas y otros elementos característicos del paisaje urbano. Su disposición genera composiciones en las que conviven las estructuras horizontales con construcciones verticales que sobresalen sobre el conjunto. Estas últimas, como rascacielos, obeliscos o pirámides, introducen reflexiones sobre el poder, la ambición y el aislamiento del individuo dentro de la ciudad.
Más allá de reproducir una ciudad real, sus composiciones proponen una interpretación personal del espacio habitado. El espectador puede recorrerlas visualmente, descubrir conexiones entre sus elementos y reflexionar sobre cómo se organizan las sociedades y los entornos en los que viven las personas.
Esta perspectiva conecta con la vocación de Mobility City de abordar la movilidad desde una visión amplia, que comprende no solo los vehículos y las tecnologías de transporte, sino también las ciudades, la arquitectura y la manera en que las personas se relacionan con su entorno.
El encuentro entre las ciudades de Navarro y la arquitectura de Zaha Hadid
La relación entre Miquel Navarro y Mobility City cuenta con un antecedente destacado en la exposición Metrópolis lunar, inaugurada en octubre de 2024. La muestra reunió tres de sus ciudades escultóricas en la parte superior del Puente Zaha Hadid, creando un diálogo entre el universo artístico del escultor y la arquitectura del edificio que alberga Mobility City.
Las obras expuestas fueron Ciudad 84-85, procedente de la Fundació Miquel Navarro; Una urbe en tus manos (1998), perteneciente a la Generalitat Valenciana; y Fluido en la urbe (2003), procedente del Institut Valencià d'Art Modern (IVAM).
La disposición de estas composiciones en el interior del puente permitió establecer una conexión entre dos formas de interpretar el espacio. Por un lado, la arquitectura de Zaha Hadid, caracterizada por sus líneas dinámicas y su concepción innovadora de las estructuras; por otro, las ciudades de Navarro, construidas a partir de pequeñas piezas que, al agruparse, conforman paisajes urbanos complejos.
El resultado fue un encuentro entre arquitectura y escultura en el que el edificio no actuaba únicamente como contenedor de las obras, sino como parte esencial de la experiencia. La singularidad del Puente Zaha Hadid ofrecía un marco especialmente significativo para contemplar las composiciones del artista valenciano y descubrir nuevas relaciones entre sus formas y el espacio que las rodeaba.
La ciudad como metáfora de la sociedad
Uno de los aspectos más característicos de la obra de Navarro es su capacidad para convertir la ciudad en una metáfora de las relaciones humanas. En sus composiciones, cada edificio, torre o estructura constituye una unidad individual que, al mismo tiempo, forma parte de un conjunto interdependiente.
Esta visión también refleja la conexión entre el mundo rural y el urbano presente en su trayectoria personal. Sus raíces en Mislata y su proximidad a Valencia influyeron en una obra en la que conviven referencias a la naturaleza y al paisaje tradicional con elementos industriales, infraestructuras y construcciones propias de las grandes ciudades.
La versatilidad de sus materiales y la variedad de escalas empleadas le permitieron desarrollar tanto instalaciones compuestas por numerosas piezas pequeñas como esculturas monumentales destinadas a espacios públicos. Obras como la conocida Fuente Pública, popularmente llamada La Pantera Rosa, en Valencia, o El Parotet, también en la capital valenciana, muestran su capacidad para transformar el paisaje urbano mediante intervenciones escultóricas de gran presencia.
Su trabajo invita así a observar las ciudades desde una perspectiva diferente y a entenderlas como organismos complejos, en los que arquitectura, territorio, movilidad y vida cotidiana mantienen una relación constante.
Un legado que permanece abierto al público
El fallecimiento de Miquel Navarro supone una pérdida para el panorama artístico español, pero su obra continúa ofreciendo nuevas posibilidades de interpretación a través de museos, colecciones y espacios públicos. Su particular manera de representar las ciudades ha contribuido a ampliar los límites de la escultura contemporánea y a establecer un diálogo entre las artes plásticas y la arquitectura.
En Mobility City, los visitantes pueden seguir acercándose a su universo creativo a través de la exposición «Ciudades a escala humana», descubriendo una propuesta artística que invita a reflexionar sobre los espacios que habitamos y la forma en que se construyen nuestras ciudades.
Mobility City traslada sus condolencias a la familia, las amistades y todas las personas cercanas al artista, y se suma al reconocimiento de una trayectoria que ha dejado una huella duradera en el arte contemporáneo y en la manera de imaginar y representar el entorno urbano.