Aunque Rieju se ha labrado merecida fama como productor de ciclomotores – de hecho es el líder del mercado en Europa- el fabricante gerundense no ha dudado en probar fortuna con motos de superior cilindrada. En este caso, confió en el preparador de Tot Curses de la Bisbal d’Empordà, donde Josep Lluís León diseñó un chasis de altas prestaciones y Fernando Prades (Pikolo) puso toda su experiencia, entre los dos consiguieron una moto para pilotos privados avanzada a su momento totalmente equiparable a las motos oficiales. Montando un motor Yamaha 450 y con componentes de gran calidad. Esta moto demostró una fiabilidad excelente. De no ser por la grave caída sufrida por Víctor Rivera (Caspe, Zaragoza) a mitad de carrera con esta unidad, la Tot Curses, habría llevado sus tres motos a la meta, y eso es algo que no todos los fabricantes consiguen hacer.
Víctor Rivera (Caspe, Zaragoza) representa el espíritu del piloto privado del Dakar africano: navegación pura, resistencia física y capacidad para gestionar la mecánica en condiciones extremas. Campeón del Mundo de Rally TT en 2004, dio el salto al Dakar en 2005, en plena era africana, cuando la carrera exigía autonomía y precisión en el roadbook. Tras un debut complicado, logró completar las ediciones de 2005 y 2006, consolidándose como uno de los privados españoles más sólidos del momento. En 2007, integrado en el proyecto Tot Curses, sufrió una grave caída que le provocó la fractura de una vértebra y le obligó a abandonar. Años después regresaría ya en la etapa sudamericana, demostrando una vez más su determinación por competir en la prueba más exigente del rally raid. Su trayectoria refleja el Dakar más auténtico: el del esfuerzo individual, donde terminar la carrera equivalía a una victoria personal.